El cuerpo humano no fue diseñado para el reposo prolongado (Primera Parte)
- Daniel Tejeda Covarrubias
- hace 1 día
- 4 Min. de lectura
PRIMERA PARTE:
Análisis documentado de los efectos sistémicos de la inmovilidad
En días recientes me enviaron un video de la Traumatóloga española Inés Moreno Sánchez en el que expone, con lenguaje directo y contundente, los efectos negativos del reposo prolongado en cama sobre el organismo humano. El contenido toca principios fisiológicos y médicos bien documentados desde hace décadas.
Antes de compartirlo, decidí revisar la veracidad de los datos mencionados. A continuación, presento una síntesis organizada de los puntos centrales abordados en el video, contrastados con evidencia científica conocida.
1. El estudio de Dallas (1966): tres semanas en cama
En el verano de 1966, en Dallas, Texas, se realizó un estudio con cinco hombres jóvenes y sanos que permanecieron tres semanas en reposo absoluto en cama. Se evaluaron múltiples parámetros fisiológicos, especialmente cardiovasculares.
Los hallazgos fueron sorprendentes, tras 21 días de inactividad, los participantes presentaron una disminución significativa de su capacidad aeróbica (VO₂ máximo), reducción de volumen sistólico y deterioro general de la función cardiovascular.
Décadas después, alrededor de 30 años más tarde, los mismos individuos fueron reevaluados. Al comparar los datos, se observó que el deterioro cardiovascular causado por tres semanas de reposo fue mayor que el atribuido al envejecimiento natural de 30 años, en aquellos participantes que mantuvieron, durante esos años, una vida activa.
El mensaje es claro: muchos de los cambios que atribuimos al envejecimiento pueden deberse más al desuso que al paso del tiempo.
2. Microgravedad y estudios de la NASA
El video también hace referencia a investigaciones de la NASA sobre los efectos de la microgravedad en astronautas.
Está ampliamente documentado que la ausencia de carga mecánica provoca:
Pérdida acelerada de masa muscular.
Disminución de densidad mineral ósea.
Alteraciones cardiovasculares.
Intolerancia ortostática al regresar a la Tierra.
Los huesos que normalmente soportan peso (cadera, columna, piernas) pueden perder entre 1–2 % de densidad por mes en condiciones de microgravedad si no se aplican protocolos intensivos de ejercicio.
Aunque la expresión “huesos de anciano en pocos días” es una metáfora divulgativa, el principio fisiológico es correcto: la falta de carga acelera procesos que en la Tierra asociamos con envejecimiento.
3. Cayo Mario y “Las mulas de Mario”
En el año 107 a.C., el general romano Cayo Mario implementó reformas en sus legiones eliminando gran parte del transporte de suministros mediante carros y animales de carga. Cada soldado debía transportar su propio equipo, estimado entre 30 y 45 kg.
Los legionarios fueron apodados “Muli Mariani” (las mulas de Mario). Lejos de debilitar al ejército, esta medida fortaleció la resistencia física, la disciplina y la autosuficiencia de las tropas.
Más allá de la anécdota histórica, el ejemplo ilustra un principio universal: el cuerpo responde y se adapta al estímulo mecánico progresivo.
4. La Ley de Wolff (1892)
El anatomista alemán Julius Wolff formuló a finales del siglo XIX un principio que hoy es base de la ortopedia moderna:
El hueso se adapta estructuralmente a las cargas que recibe.
Cuando se somete a carga mecánica adecuada, aumenta su densidad y reorganiza su arquitectura interna. Cuando se priva de carga, pierde masa y resistencia.
El tejido óseo es dinámico. No es una estructura pasiva; responde continuamente al uso y al desuso.
5. ¿Qué ocurre durante el reposo prolongado?
Cuando una persona permanece encamada por períodos prolongados, tras una cirugía, fractura o enfermedad, se desencadenan múltiples efectos sistémicos:
a) Sistema muscular
Atrofia por desuso.
Pérdida rápida de fuerza.
Disminución de coordinación.
b) Sistema óseo
Pérdida de densidad mineral.
Mayor riesgo de fracturas posteriores.
c) Sistema respiratorio
La inmovilidad favorece respiraciones superficiales y menor expansión pulmonar. Puede desarrollarse atelectasia, que es el colapso parcial de alveolos pulmonares, reduciendo el intercambio gaseoso.
La atelectasia incrementa el riesgo de neumonía, especialmente en personas mayores o postoperadas.
En el caso de fractura de cadera en adultos mayores, la mortalidad en el primer año puede oscilar entre 20 y 30 %, y la neumonía es una de las causas frecuentes asociadas.
d) Sistema vascular
La falta de movimiento en miembros inferiores favorece la estasis venosa, lo que puede conducir a trombosis venosa profunda (TVP).
Si un coágulo se desprende y viaja hacia los pulmones, puede producir un tromboembolismo pulmonar, una complicación potencialmente mortal.
Por esta razón, la medicina moderna promueve movilización temprana y protocolos preventivos tras cirugías y hospitalizaciones.
6. Harvey Cushing y la cultura del movimiento
Harvey Cushing es reconocido como el padre de la neurocirugía moderna. Aunque la frase “el cuerpo humano es adicto al movimiento” no aparece documentada como cita textual suya, el principio que expresa es coherente con la fisiología contemporánea.
El organismo humano no fue diseñado para la inmovilidad prolongada.
El movimiento no es opcional; es una condición biológica para mantener estructura, función y equilibrio sistémico.
Conclusión de esta primera parte
La información presentada en el video, revisada y contrastada con literatura médica conocida, se sostiene en principios científicos sólidos. El reposo absoluto prolongado tiene efectos sistémicos negativos documentados en estudios clínicos, investigaciones espaciales y fisiología básica.
El cuerpo humano es adaptable, pero esa adaptabilidad depende del estímulo adecuado. La carga, el movimiento y la actividad física no son solo herramientas deportivas; son mecanismos biológicos fundamentales para conservar la salud.
SEGUNDA PARTE:
Te invito a leer la segunda parte, en la que abordo este tema con mayor profundidad.







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