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Los 5 Ritos Tibetanos, cómo hacerlos (verdades y mitos)

Actualizado: 28 ene


En el mundo del yoga contemporáneo existen prácticas que, aunque no provienen directamente de linajes antiguos, han logrado resonar profundamente con quienes las practican. Una de ellas es la secuencia conocida como Los 5 Ritos Tibetanos.


A menudo presentados como ejercicios secretos milenarios del Himalaya, estos movimientos merecen una mirada más honesta, profunda y respetuosa:

¿de dónde surgen realmente?,

¿qué tan antiguos son?,

¿con qué tradiciones sí pueden dialogar?


Este artículo no busca desacreditar la práctica, sino ubicarla con claridad histórica y espiritual, para que pueda ser practicada y enseñada con mayor conciencia.


1. El surgimiento de los 5 Ritos Tibetanos en Occidente

Los llamados Five Tibetan Rites se dieron a conocer en Occidente a partir de la publicación, en 1939, del libro The Eye of Revelation, escrito por Peter Kelder.

El texto narra la historia de un coronel británico retirado que habría aprendido cinco ritos físicos en un monasterio del Himalaya, prácticas que, según el relato, mantenían a los monjes en un estado de notable vitalidad y juventud.


Es importante señalar que:

  • El libro no presenta referencias a textos clásicos orientales

  • No se menciona un linaje verificable

  • Está escrito como relato espiritual moderno, no como tratado tradicional



Por lo tanto, desde un punto de vista histórico riguroso, los 5 Ritos no pertenecen a una tradición tibetana documentada.


2. Entonces… ¿son una invención moderna?

Sí y no.

Son una formulación moderna, pero no arbitraria. Los movimientos que los componen dialogan claramente con principios corporales y energéticos presentes en múltiples tradiciones antiguas.

Aquí es donde la práctica cobra sentido real.


3. El cuerpo como vía espiritual en las tradiciones antiguas

Aunque los 5 Ritos no aparezcan en textos clásicos, la idea de que el cuerpo es una herramienta para la transformación espiritual es antiquísima.

Veamos algunos ejemplos bien documentados:


3.1 Yoga en la India antigua

En textos como el Hatha Yoga Pradipika (siglo XV), el cuerpo es entendido como:

  • un vehículo de purificación

  • un campo de trabajo energético

  • una preparación indispensable para la meditación


Las prácticas de asana, pranayama, mudra y bandha no eran gimnásticas, sino disciplinas corporales con propósito espiritual.


3.2 Monjes Shaolin y el budismo Chan

En China, los monjes del Shaolin Temple desarrollaron sistemas físicos muy sofisticados.

Su entrenamiento incluía:

  • formas corporales repetitivas

  • trabajo de fuerza, flexibilidad y resistencia

  • respiración consciente

  • cultivo de la energía vital (qi)



Todo ello como soporte para la claridad mental, la disciplina interior y la meditación.

Aquí el cuerpo no es obstáculo, sino aliado del despertar.


3.3 Taoísmo y prácticas energéticas

Las tradiciones taoístas desarrollaron prácticas como:

  • Qi Gong

  • Dao Yin

  • movimientos cíclicos coordinados con la respiración


Su finalidad:

  • mantener la salud

  • equilibrar los centros energéticos

  • prolongar la vitalidad

  • armonizar cuerpo, mente y espíritu


La similitud con los movimientos rítmicos de los 5 Ritos es evidente.


4. ¿Qué hacen realmente los 5 Ritos Tibetanos?

Desde una lectura contemporánea y honesta, los 5 Ritos:

  • movilizan la columna vertebral

  • estimulan la coordinación respiración – movimiento

  • activan los principales centros energéticos

  • generan calor interno y circulación vital

  • crean una rutina accesible y constante


No buscan la iluminación directa, sino la vitalidad como base del camino interior.


5. Los “vórtices energéticos” y su relación con los chakras

El libro original habla de vórtices energéticos que giran en el cuerpo.Aunque no usa el lenguaje tradicional del yoga, la correspondencia con los chakra principales es clara.

Este tipo de reinterpretación energética es típica del puente Oriente–Occidente del siglo XX, y no invalida la experiencia cuando se comprende su contexto.



6. Una práctica moderna con raíces universales

Podemos decir con claridad:

Los 5 Ritos Tibetanos no son una práctica ancestral tibetana,pero sí una síntesis moderna inspirada en principios corporales y energéticos presentes en múltiples tradiciones antiguas.

Su valor no está en su antigüedad, sino en:

  • cómo se practican

  • desde dónde se enseñan

  • con qué honestidad se transmiten


7. Integrarlos con conciencia

En el contexto actual, los 5 Ritos pueden ser:

  • una práctica matutina

  • un ritual de activación

  • una puerta de entrada al trabajo corporal consciente

  • un complemento al yoga tradicional


Siempre que se presenten sin mitología falsa y con respeto por las tradiciones reales de las que dialogan.


El cuerpo ha sido, en casi todas las tradiciones espirituales profundas, un templo vivo, no un enemigo del espíritu.

Cuando una práctica moderna logra recordarnos eso, merece ser mirada con apertura…pero también con discernimiento.

Y ese equilibrio, entre experiencia viva y verdad histórica, es, al final, una forma de yoga.


Lee la descripción general de cada uno de los movimientos, así como las sugerencias para evitar lesiones más abajo, antes de ver el video y hacerlos.


1.- Primer Rito Tibetano

Giros de pie (rotación en eje vertical)

Descripción general

De pie, con los brazos extendidos a los lados a la altura de los hombros, se realizan giros suaves sobre el propio eje, generalmente hacia la derecha (sentido de las manecillas del reloj).

Este rito trabaja principalmente:

  • el equilibrio

  • la coordinación

  • el sistema vestibular

  • la activación energética general


Qué SÍ hacer (práctica segura y consciente)

1. Mantener un eje estable

  • Los pies firmes en el suelo, ligeramente separados si es necesario.

  • El peso distribuido de manera pareja.

  • El giro nace del eje central, no del impulso descontrolado.

2. Brazos extendidos pero relajados

  • A la altura de los hombros.

  • Sin tensión en los codos ni en los hombros.

  • Las manos suaves, sin rigidez.

3. Mirada consciente (punto de referencia)

  • Puedes fijar la mirada en un punto al frente y permitir que la cabeza gire de forma natural.

  • Para evitar mareo, la mirada puede fijarse en la mano derecha.

4. Ritmo lento y progresivo

  • El giro debe ser suave, continuo y controlado.

  • No es una carrera ni una prueba de resistencia.

5. Respiración natural

  • No contener la respiración.

  • Permitir que el cuerpo respire de forma libre y fluida.

6. Detenerse con conciencia

  • Al terminar, colocar el pie derecho ligeramente más adelante que el izquierdo.

  • Llevar las manos al pecho o a las caderas.

  • Permanecer unos segundos sintiendo el efecto antes de continuar.


Qué NO hacer (para evitar mareos, tensión o lesiones)

1. No girar rápido ni de forma brusca

  • La velocidad excesiva es la principal causa de mareo y desorientación.

  • Más rápido no significa mejor.

2. No forzar el cuello

  • La cabeza acompaña el giro, no lo lidera con tensión.

  • Evitar “latigazos” cervicales.

3. No tensar hombros ni brazos

  • Elevar los hombros o bloquear los brazos genera rigidez innecesaria.

  • La energía necesita fluidez, no dureza.

4. No cerrar los ojos si hay inestabilidad

  • Para personas con vértigo o poca estabilidad, cerrar los ojos puede intensificar el mareo.

  • La seguridad va primero.

5. No insistir si hay mareo intenso

  • Si aparece náusea, visión borrosa o desorientación fuerte, se detiene la práctica.

  • El cuerpo siempre tiene la última palabra.


⚠️ Precauciones importantes ⚠️

Este rito debe practicarse con especial cuidado o evitarse si la persona:

  • tiene vértigo severo

  • presenta problemas de equilibrio importantes

  • tiene lesiones cervicales severas recientes


Es preferible hacer:

  • Pocas repeticiones bien hechas que muchas repeticiones forzadas

  • El objetivo de este rito no es “aguantar” los giros, sino despertar el eje y la presencia.


2.- Segundo Rito Tibetano

Elevación de piernas y cabeza en decúbito supino

Descripción general

Acostado boca arriba, eleva las piernas extendidas y juntas, mantén la cabeza cómodamente apoyada, llevando el mentón hacia el pecho. Luego se descienden juntas, extendidas, de forma controlada sin llegar al suelo, hasta un ángulo en el que la zona lumbar no se tense ni despegue del piso.

Este rito trabaja principalmente:

  • el centro abdominal

  • los flexores de cadera

  • la coordinación abdomen–respiración

  • la activación del eje central


Qué SÍ hacer (práctica segura y consciente)

1. Cuidar la posición inicial

  • Acostarse boca arriba, cuerpo alineado.

  • Piernas extendidas y juntas hacia el techo.

  • Brazos a los costados del cuerpo, con las palmas apoyadas en el suelo para dar estabilidad.

2. Activar el abdomen antes del movimiento

  • Antes de bajar y subir, llevar suavemente el ombligo hacia dentro.

  • La movimiento nace del centro, no del impulso.

3. Elevar las piernas de forma consciente

  • Las piernas suben juntas, sin abrirse.

  • La cabeza se mantiene apoyada, el mentón hacia el pecho, sin forzar el cuello.

  • El movimiento es continuo y controlado.

4. Mantener la zona lumbar estable

  • Idealmente, la zona lumbar permanece en contacto con el suelo.

  • Si la espalda se arquea, podría haber tensión o lesión en la zona lumbar.

5. Respirar de forma fluida

  • Respiración natural.

  • Evitar contener el aire durante el esfuerzo.


Qué NO hacer (para evitar lesiones o sobrecarga)

1. No forzar el movimiento de las piernas

  • Bajar las piernas demasiado sin control genera tensión lumbar.

  • No es necesario llevarlas completamente verticales si el cuerpo no lo permite.

2. No jalar el cuello ni tensarlo

  • El cuello debe estar relajado, no se fuerza.

  • Evitar empujar la cabeza hacia adelante con rigidez.

3. No arquear la espalda baja

  • Un arco lumbar, aquí, indica falta de soporte abdominal.

  • En ese caso, bajar menos las piernas o doblar ligeramente las rodillas.

4. No usar impulso

  • Evitar balancearse o “aventar” las piernas.

  • El movimiento debe ser consciente, no mecánico.

5. No acelerar por cumplir repeticiones

  • Hacerlo rápido aumenta el riesgo de sobrecarga lumbar y cervical.

  • La calidad del movimiento es más importante que el número.


⚠️ Precauciones importantes ⚠️

Este rito debe practicarse con especial cuidado o evitarse si la persona:

  • tiene dolor lumbar crónico o agudo

  • presenta hernias discales

  • tiene debilidad abdominal marcada

  • tiene lesiones cervicales

  • se encuentra en embarazo

En estos casos, se recomienda:

  • reducir el rango de movimiento

  • doblar ligeramente las rodillas

  • o simplemente no realizar este rito


Recomendación pedagógica

Es preferible:

  • elevar y/o bajar menos las piernas

  • mantener el abdomen activo

  • y respirar con conciencia

que forzar la postura buscando una forma “ideal”.


El Segundo Rito no busca fuerza bruta, sino integración del centro y control consciente del movimiento.


3.- Tercer Rito Tibetano

Transición de bastón a mesa (elevación de cadera con apoyo de brazos)

Descripción general

Desde una posición sentada con las piernas extendidas (postura de bastón), las manos apoyadas en el suelo y alineadas a los costados de la cadera, se eleva la cadera llevando el tronco hacia una posición de mesa, y luego se desciende de forma controlada.


Este rito trabaja principalmente:

  • la cadena posterior del cuerpo

  • glúteos y piernas

  • hombros y brazos

  • coordinación entre fuerza y estabilidad


Qué SÍ hacer (práctica segura y consciente)

1. Colocar bien la posición inicial (bastón)

  • Piernas extendidas al frente, pies activos, dedos de los pies hacia el rostro.

  • Manos apoyadas en el suelo y alineadas a los costados de la cadera, con los dedos apuntando hacia los pies o ligeramente hacia afuera según lo necesario.

  • Brazos estirados, sin bloquear los codos.

2. Activar el cuerpo antes de elevar

  • Presionar suavemente manos (dedos y palma) y pies contra el suelo.

  • Activar glúteos y abdomen antes de subir la cadera.

3. Elevar la cadera solo hasta donde sea cómodo

  • La cadera sube hasta un punto confortable, no necesariamente hasta quedar paralela al suelo.

  • Cada cuerpo tiene su propio rango.

4. Cuidar especialmente la cabeza y el cuello

  • No es necesario ni recomendable dejar caer la cabeza hacia atrás.

  • La cabeza se mantiene ligeramente erguida, con la mirada al frente o al horizonte.

  • El cuello permanece largo y sin compresión.

5. Mantener los hombros estables

  • Evitar colapsar en los hombros.

  • Llevar suavemente los hombros hacia atrás y abajo, sin forzar.

6. Descender con control

  • Bajar la cadera lentamente hasta volver a la postura inicial.

  • Mantener la conciencia durante todo el movimiento.

7. Respiración fluida

  • Respirar de manera natural.

  • Evitar contener el aire durante la elevación.


Qué NO hacer (para evitar tensión o lesiones)

1. No dejar caer la cabeza hacia atrás

  • Esto genera compresión en las cervicales.

  • Especialmente riesgoso para personas mayores o con sensibilidad en el cuello.

2. No forzar la elevación de la cadera

  • Elevar más allá de lo cómodo puede sobrecargar hombros y espalda baja.

  • No hay beneficio en forzar la forma.

3. No bloquear los codos

  • Bloquear genera presión innecesaria en las articulaciones.

  • Los brazos deben sostener, no “hiperextenderse”.

4. No empujar desde los hombros únicamente

  • El movimiento es una integración de brazos, glúteos y piernas.

  • Evitar que todo el peso recaiga en los hombros.

5. No acelerar el movimiento

  • Subir y bajar rápido aumenta el riesgo de pérdida de control.

  • El ritmo debe ser consciente y estable.


⚠️ Precauciones importantes ⚠️

Este rito debe practicarse con especial cuidado o evitarse si la persona:

  • tiene lesiones de hombro (manguito rotador, tendinitis)

  • presenta dolor cervical o lumbar

  • tiene debilidad en muñecas o codos

En estos casos se recomienda:

  • elevar la cadera solo unos centímetros

  • mantener siempre la cabeza alineada

  • o simplemente omitir este rito


Recomendación pedagógica

En este rito, la forma externa es secundaria.Lo importante es:

  • la sensación de apertura

  • la estabilidad de las articulaciones

  • y la ausencia de dolor o compresión


Especialmente en personas adultas y de la tercera edad, cuidar las cervicales es una prioridad, y mantener la cabeza alineada es una decisión sabia, no una “modificación”.


El Tercer Rito se trata de elevar la energía con respeto por el cuerpo, no de llevar el cuerpo a una postura extrema.


4.- Cuarto Rito Tibetano

Extensión hacia atrás consciente (camello adaptado)

Descripción general

Tradicionalmente, este rito se realiza desde una posición hincada, llevando las manos a los glúteos y realizando una extensión suave hacia atrás. Sin embargo, como alternativa segura, especialmente para personas con molestias o lesiones en las rodillas, puede practicarse de pie, manteniendo los mismos principios de apertura y estabilidad.

Este rito trabaja principalmente:

  • la apertura del pecho

  • la extensión de la columna

  • la movilidad de caderas

  • la activación de la parte anterior del cuerpo


Qué SÍ hacer (práctica segura y consciente)

1. Elegir la posición adecuada (hincado o de pie)

  • Si las rodillas están sanas, puede hacerse hincado.

  • Si hay molestias, rigidez o lesión en rodillas, hacerlo de pie es una excelente opción.

  • Ambas formas son válidas si se realizan con conciencia.

2. Colocar bien las manos

  • Las manos se apoyan en los glúteos (dedos y palma), las muñecas en la zona lumbar baja.

  • Los dedos apuntan hacia abajo, ayudando a sostener la espalda.

  • Las manos no empujan: acompañan.

3. Alargar la columna antes de hacer la extensión

  • Llevar el pecho suavemente hacia adelante y arriba.

  • Pensar primero en crecer, no en doblarse.

4. Hacer extensión hacia atrás de forma suave y progresiva

  • El movimiento nace desde la cadera y la parte media de la columna.

  • La extensión es ligera, nunca profunda ni forzada.

5. Cuidar especialmente la cabeza y las cervicales

  • No es necesario ni recomendable dejar caer la cabeza hacia atrás.

  • Mantener la cabeza alineada, con la mirada al frente o ligeramente hacia arriba.

  • El cuello largo y sin compresión.

6. Mantener el abdomen activo

  • Una ligera activación abdominal protege la zona lumbar.

  • Evita colapsar en la espalda baja, mantenla larga.

7. Regresar con control

  • Volver lentamente a la posición inicial.

  • Mantener la conciencia durante todo el movimiento.


Qué NO hacer (para evitar molestias o lesiones)

1. No colapsar las cervicales

  • Dejar caer la cabeza hacia atrás genera compresión cervical.

  • Especialmente riesgoso en personas adultas o con sensibilidad en el cuello.

2. No forzar la extensión lumbar

  • Forzar la curva baja de la espalda puede causar dolor o pinzamiento.

  • La extensión debe sentirse amplia, no comprimida.

3. No empujar con las manos

  • Las manos no “avientan” el cuerpo hacia atrás.

  • Son apoyo, no palanca.

4. No tensar glúteos y hombros en exceso

  • La rigidez bloquea el movimiento.

  • Buscar firmeza con suavidad.

5. No hacerlo rápido

  • La prisa aumenta el riesgo de perder alineación.

  • Este rito pide calma y presencia.


⚠️ Precauciones importantes ⚠️

Este rito debe practicarse con especial cuidado o evitarse si la persona:

  • tiene dolor lumbar agudo

  • presenta lesiones cervicales

  • tiene mareos frecuentes

  • está en proceso de recuperación de cirugías de columna o rodillas

En estos casos se recomienda:

  • realizarlo de pie, con extensión mínima

  • mantener siempre la cabeza alineada

  • o simplemente omitir este rito


Recomendación pedagógica

Este rito no busca una postura profunda, sino una sensación de apertura segura.

En personas mayores o con historial de lesiones:

  • hacerlo de pie

  • mantener la cabeza erguida

  • y hacer extensión solo lo necesario

no es una “modificación menor”, sino una práctica inteligente y respetuosa.


*“Aunque coloquialmente se habla de ‘flexión hacia atrás’, anatómicamente se trata de una extensión de la columna. Usar el lenguaje correcto nos ayuda a movernos con mayor conciencia y seguridad.”


El Cuarto Rito nos enseña que abrirse a la vida no implica romperse, sino sostenerse con dignidad y conciencia.


5.- Quinto Rito Tibetano

Transición entre perro boca arriba y perro boca abajo (flujo consciente)

Descripción general

Este rito consiste en una transición continua entre perro boca arriba y perro boca abajo, coordinando el movimiento con la respiración. Es el rito más dinámico de la secuencia y trabaja de forma integral fuerza, movilidad y coordinación.

Este rito trabaja principalmente:

  • la columna vertebral en extensión y flexión controlada

  • hombros y brazos

  • piernas y caderas

  • coordinación entre respiración y movimiento


Qué SÍ hacer (práctica segura y consciente)

En perro boca arriba

1. Elegir la versión adecuada (opción con rodillas apoyadas)

  • Para personas mayores o con sensibilidad lumbar, apoyar las rodillas en el suelo es una excelente opción.

  • Mantener los dedos de los pies activos y apoyados, en lugar de apoyar los empeines (Esta variante protege la zona lumbar y las rodillas).

2. Cuidar la extensión de la columna

  • Elevar el pecho hacia adelante y arriba.

  • Alargar la columna antes de profundizar la extensión.

3. Proteger las cervicales

  • No es necesario ni recomendable llevar la mirada hacia arriba o hacia atrás.

  • Mantener la cabeza alineada, con la mirada al frente o ligeramente hacia adelante.

  • El cuello largo y sin compresión.

4. Activar brazos y abdomen

  • Presionar las manos (dedos y palma) contra el suelo.

  • Mantener una ligera activación abdominal para proteger la espalda baja.

En perro boca abajo

5. Priorizar el estiramiento de la espalda

  • Llevar el pecho hacia los muslos sin forzar.

  • Alargar la columna antes de intentar estirar las piernas.

6. Cuidar hombros y brazos

  • Empujar el suelo con las manos (dedos y palma).

  • Mantener los hombros estables y sin colapsar.

7. Flexionar rodillas si es necesario

  • Doblar las rodillas es totalmente válido.

  • La prioridad es la espalda larga, no las piernas estiradas.

8. Mantener la respiración fluida

  • Respirar de forma continua.

  • Evitar tensiones innecesarias en cuello y mandíbula.


Qué NO hacer (para evitar tensión o lesiones)

1. No forzar perro boca arriba completo

  • Mantener rodillas elevadas y empeines apoyados no es obligatorio.

  • Forzar esta forma puede generar compresión lumbar.

2. No colapsar las cervicales

  • Evitar llevar la cabeza hacia atrás buscando “mirar al cielo”.

  • Esto comprime el cuello y no aporta beneficios adicionales.

3. No priorizar talones al suelo en perro boca abajo

  • Forzar talones genera tensión innecesaria.

  • El estiramiento de la espalda es más importante.

4. No tensar hombros ni muñecas

  • Evitar cargar todo el peso en una sola zona.

  • Distribuir el esfuerzo de forma consciente.

5. No acelerar el flujo

  • La velocidad excesiva rompe la coordinación respiración–movimiento.

  • Este rito pide continuidad, no prisa.


⚠️ Precauciones importantes ⚠️

Este rito debe practicarse con especial cuidado o adaptarse si la persona:

  • tiene dolor lumbar o cervical

  • presenta lesiones de hombro o muñeca

  • tiene poca fuerza en brazos

  • es adulta mayor

En estos casos se recomienda:

  • apoyar rodillas en perro boca arriba

  • flexionar rodillas en perro boca abajo

  • mantener siempre la cabeza alineada

  • o realizar menos repeticiones


Recomendación pedagógica

El Quinto Rito no busca una forma perfecta, sino un flujo consciente y seguro.


En personas mayores:

  • adaptar perro boca arriba con rodillas apoyadas

  • cuidar las cervicales

  • y priorizar la espalda larga en perro boca abajo

no es “hacer menos”, es hacerlo con inteligencia y respeto.


Este rito nos recuerda que la energía fluye mejor cuando el cuerpo se siente seguro, no cuando se le exige más de lo que puede dar.


Te invito a practicar los 5 Ritos Tibetanos tres o más veces por semana. Aprende y sigue los ejercicios mostrados en este video.



1. ¿El libro original menciona el número de repeticiones?

Sí.El libro original, The Eye of Revelation, de Peter Kelder, sí menciona el número de repeticiones.


El número indicado es 21 repeticiones por cada rito.

Pero no se propone como punto de partida, sino como meta.

El propio texto indica que:

  • se debe comenzar con pocas repeticiones

  • aumentar progresivamente

  • respetar la capacidad del cuerpo

Es decir: 21 no es obligatorio ni inmediato.


2. ¿Por qué el número 21?

Aquí entramos en una zona interesante, porque el libro no da una explicación tradicional oriental clara y directa. El número 21 aparece más como un número simbólico, esotérico moderno que como una prescripción yogui clásica.


El 21 en el esoterismo occidental del siglo XX

En la tradición esotérica moderna (teosofía, ocultismo, new thought), etc.

  • 21 se considera un número de cierre de ciclo

  • 21 = 3 × 7

    • 3 → totalidad, cuerpo, mente, espíritu

    • 7 → centros energéticos principales


Por lo tanto:

21 repeticiones = activación completa del sistema energético

No tradicional… pero internamente coherente dentro de su marco.


El 21 como límite funcional del cuerpo

Hay también una razón práctica y fisiológica:

  • Menos de 21 → activación ligera

  • Más de 21 → fatiga innecesaria para la mayoría de las personas


21 funciona como:

  • número suficiente para generar calor, ritmo y enfoque

  • sin volver la práctica excesiva

Es un número funcional, no místico en sentido clásico.


¡Feliz y consciente práctica de los 5 Ritos Tibetanos!

 
 
 

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